El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha apoyado la puesta en marcha de un proyecto experimental de energía eólica marina en Lemoiz, Bizkaia. El proyecto, consiste en la
instalación de una turbina eólica flotante a 3,7 kilómetros de la costa, a la altura del municipio de Armintza.


Urkullu ha calificado el proyecto de «hito» en la transición energética del País Vasco. Sin embargo, las declaraciones del lehendakari no han mencionado los impactos
medioambientales, sociales y económicos del mismo, en un territorio con una alta tasa de densidad de población. Este hecho es un aviso de lo que pretenden y una amenaza al mundo rural y pesquero.


Entre los principales impactos medioambientales se encuentran la contaminación acústica, la alteración de la fauna marina y la afectación a los ecosistemas costeros. En cuanto a los impactos sociales, se ha destacado el riesgo de pérdida de empleo en el sector pesquero y la posible degradación del paisaje. Por último, se ha señalado que el proyecto podría tener un impacto negativo en la economía local, ya que requeriría la importación de materiales y tecnología.

Es el momento de exigir respeto a nuestras costas y recursos agrarios y acogernos al estricto cumplimiento de las normativas territoriales señaladas en las Directrices de Ordenación Territorial (DOT), los 15 planes territoriales parciales y los Planes Territoriales Sectoriales (agroforestal y del litoral), así como la defensa de nuestros
pueblos rurales.


El gobierno tiene la responsabilidad de definir el equilibrio entre la soberanía energética y la alimentaria y propiciar la defensa del suelo rural para su uso agrario y la defensa de los caseríos frente a los promotores eléctricos privados.

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