La Diputación Foral de Bizkaia, en concreto la Dirección General de Medio Ambiente, ha emitido un informe desfavorable a la construcción de la central eólica Artzentales-Sopuerta. El proyecto, promovido por la empresa privada Euskal Haizie, S.L, se considera incompatible con la legislación ambiental, con la de protección de la biodiversidad y con la de la ordenación territorial. El contenido del informe de la entidad foral, se conoció el 31 de enero, y fue un atisbo de esperanza al sintonizar al cien por cien con los diferentes movimientos vecinales de la comarca de Enkarterri, así como con los ayuntamientos de Sopuerta, Artzentales, Muskiz y Zalla que también se han opuesto al mismo.
Sin embargo, casi al mismo tiempo, el Gobierno Vasco-Eusko Jaurlaritza, a través de su portavoz Bingen Zupiria, declaró su intención de poner en marcha las centrales eólicas proyectadas, incluso sin tener aprobado el Plan Territorial Sectorial de Energías Renovables, aún en tramitación parlamentaria, sin observar las normativas territoriales y a pesar de la oposición parlamentaria. Las razones de esta decisión se basan en que existe una situación de emergencia energética, y según Zupiria, disponen del «paraguas legal» para llevarlo a cabo.
La Asociación Vecinal Enkarterri Bizirik se pregunta cuál es ese «paraguas legal», qué leyes permiten pasar por encima del Parlamento Vasco, por encima de las normativas territoriales, por encima de las normativas medioambientales, por encima de las advertencias de la Diputación y desoir a la oposición y a los ayuntamientos afectados. Es bueno recordar que vivimos en un estado de derecho que obliga a toda la ciudadanía, a sus representantes políticos y los poderes públicos, a respetar las garantías legales existentes, máxime si se trata del gobierno vasco.
La Asociación Vecinal Enkarterri Bizirik tomará parte activa en todas las iniciativas a su alcance. Tocará a todas las puertas que sea posible tocar y trabajará a favor de una transición energética sin precipitaciones, planificada, participada por la ciudadanía y con las garantías ambientales mínimas para las zonas afectadas, que tienen mucho que perder, si se hace de la manera atropellada e irreflexiva como pretenden.
